Las bacterias
poetas o alertas de bacterias?
Las
bacterias son según el diccionario de la Rae, son microorganismos unicelulares
sin núcleo diferenciados; algunas de cuyas especies descomponen la materia orgánica, mientras que
otras producen enfermedades. Las hay de muchas clases y ellas viven
aisladas o en colonias.
La
presencia de bacterias en algunos cultivos sirve para alertarnos de posibles
males o alertarnos de enfermedades aun no declaradas.
Qué
lleva a una persona, en este caso a una artista, a investigar sobre bacterias,
líquenes y hongos?
Quizás
la necesidad de encontrar respuestas, o formular nuevas preguntas a partir de
ellas.
¿O
podría ser pura curiosidad?
Pero en este caso puntual curiosear sobre
sus propias bacterias, organismos que la habitan y que ella, la artista, extrae
mediante hisopos de su propio cuerpo: ojos, boca y nariz. Para ya a la luz, transformarlos
en objeto de estudio.
La
mueve ¿La necesidad de auto conocerse en profundidad? o la premura de entrar en su propio devenir
biológico, y desde las certezas o las ausencias de las mismas, pensar y
repensarse como individuo social-cultural?
Hasta aquí puede ser fruto de necesidades
del ámbito del saber ¿Pero arroparlas, cantarles y hasta susurrarles…?
Acciones y cuidados
próximos al pensamiento de, Masaru Emoto, quien plantea que lo que uno
escribe o dice a una superficie viva le provoca, a ésta, cambios en su estructura y organización. Aquí
no desde las ciencias naturales, sino más bien desde las ciencias culturales ya
que las bacterias, elegidas por Ferreyra,
se organizan en colonias.
Acto que podría ser leído como autoprogramación, si Ferreyra
volviera a introducir en su cuerpo estos microorganismos ya modificados por los
mimos.
Quizás
todo esto no es más que una operación de
emergencia, ante la urgencia que alguien, le susurre, cante, cuide y le brinde
cobijo. En este caso, las bacterias no serían más que el otro yo de la artista que
en un desdoblamiento, necesario, para hablar-se, mimar-se, cuidar y ser
cuidado. En una palabra protección-conservación.
Ferreyra,
nos convoca, ubica y sitúa en un borde
entre ciencia y arte/ en un entre la ciencia y la consciencia.
Nos posiciona frente a imágenes de sus propios cultivos, material en placas de
petri, escritos y audios. Retirados de
su propio cuerpo y puestos en una sala, dejan de ser de ella, para que desde
ese lugar darl voz, entidad y autoridad para interpelar a todo aquel que las
visualice, las lea y las oiga.
¿Con
qué fin?
Para
advertirnos de carencias del ser humano de hoy? Ante lo cual, el hombre, recurre
a estas estrategias para auto brindarse, cuidados fundamentales que otrora los
proporcionaba un otro amoroso?
Tal
vez, excusas, para plantear la
universalidad de situaciones cotidianas en un hoy, a veces criticas,
disgregado en donde el vivir en colonias, como bacterias, acom-pañados, puede llegar a ser o ya es una utopia.
Alertas
de las bacterias mediadas por la artista.
Para
mayor certeza, sólo nos cabe
esperar el próximo informe de Ferreyra.
CGM.
CGM.
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