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Las bacterias poetas/ Raquel Ferreyra

Las bacterias poetas o alertas de bacterias?


Las bacterias son según el diccionario de la Rae, son microorganismos unicelulares sin núcleo diferenciados; algunas de cuyas especies descomponen la materia orgánica, mientras que otras producen enfermedades. Las hay de muchas clases y ellas viven aisladas o en colonias.
La presencia de bacterias en algunos cultivos sirve para alertarnos de posibles males o alertarnos de enfermedades aun no declaradas.
Qué lleva a una persona, en este caso a una artista, a investigar sobre bacterias, líquenes y hongos?
Quizás la necesidad de encontrar respuestas, o formular nuevas preguntas a partir de ellas.
¿O podría ser pura curiosidad?
Pero en este caso puntual  curiosear sobre sus propias bacterias, organismos que la habitan y que ella, la artista, extrae mediante hisopos de su propio cuerpo: ojos, boca y nariz. Para ya a la luz, transformarlos en objeto de estudio.
La mueve ¿La necesidad de auto conocerse en profundidad? o  la premura de entrar en su propio devenir biológico, y desde las certezas o las ausencias de las mismas, pensar y repensarse como individuo social-cultural?
Hasta aquí puede ser fruto de necesidades del ámbito del saber ¿Pero arroparlas, cantarles  y hasta susurrarles…?
Acciones y cuidados  próximos al pensamiento de,  Masaru Emoto, quien plantea que lo que uno escribe o dice a una superficie viva le provoca, a ésta,  cambios en su estructura y organización. Aquí no desde las ciencias naturales, sino más bien desde las ciencias culturales ya que las bacterias, elegidas por Ferreyra,  se organizan en colonias.
Acto que podría ser leído como autoprogramación, si Ferreyra volviera a introducir en su cuerpo estos microorganismos ya modificados por los mimos.
Quizás todo esto no es más que  una operación de emergencia, ante la urgencia que alguien, le susurre, cante, cuide y le brinde cobijo.  En este caso, las bacterias no serían más que el otro yo de la artista que en un desdoblamiento, necesario, para hablar-se, mimar-se, cuidar y ser cuidado. En una palabra protección-conservación.
Ferreyra, nos convoca, ubica y sitúa  en un borde entre ciencia y arte/  en un entre la ciencia y la consciencia. Nos posiciona frente a  imágenes de  sus propios cultivos, material en placas de petri, escritos y audios.  Retirados de su propio cuerpo y puestos en una sala, dejan de ser de ella, para que desde ese lugar darl voz, entidad y autoridad para interpelar a todo aquel que las visualice, las lea y las oiga.
¿Con qué fin?
Para advertirnos de carencias del ser humano de hoy? Ante lo cual, el hombre, recurre a estas estrategias para auto brindarse, cuidados fundamentales que otrora los proporcionaba un otro amoroso?
Tal vez, excusas, para plantear la  universalidad de situaciones cotidianas en un hoy, a veces criticas, disgregado en donde el vivir en colonias, como bacterias, acom-pañados,  puede llegar a ser o ya es una utopia.
Alertas de las bacterias mediadas por la artista.
Para mayor certeza,  sólo nos cabe esperar  el próximo informe de Ferreyra.

CGM.


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