Vestium Corpus
En el mismo
instante de entrar a la puesta, uno percibe que está ingresando a algo más que
a un inmueble devenido en galería de arte.
Tiene algo de sagrado.
Me pregunto
si esta sensación, proviene de lo expuesto o es originado por las historias que
se tratan, aquí, de recuperar como tesoros. Algunas de ellas custodiadas por los cuerpos mismos, y
otras más celosamente guardadas.
Aquí,
cuatro artistas, con la intensión de
rastrear y evocar momentos y
circunstancias que originaron esas historias/ cicatrices, de ellos mismo,
como de otro; actividades que se desarrollan entre silencios y sonidos
rítmicos, de voces y del repiquetear de máquinas, que cual latido vital, nos
anuncian el develar.
me /i todo
Luis E.
Ponce, convoca a personas que nos narren la historia, el génesis de sus
cicatrices, y desde allí, entrar como voyer
en la vida de los otros.
Tomar,
grabar, captar, extractar, esos recuerdos para transcribirlos, fijándolos en el
hoy, aunque manan pretérito. El retratar y el escribir por parte del artista,
no es más que otra manera de darle su propia vos a lo develado.
Andrea
Rugnone, indaga desde esa claridad que otorga la vigilia. Envuelta entre ropas,
no se mueve, comienza a viajar, con el tacto y la vista, por el territorio de
su cuerpo, trasformado a estas alturas en cartografía. Explora su piel en
búsqueda de plegamientos nocturnos, para luego registrarlos. Más tarde vendrá
la decodificación a través del lápiz y el papel, por si la fotografía no es lo
suficiente mente fiel; y quizás para no distraernos, con la imagen, de lo
fundamental. ¿La huella? ¿Los sueños?¿El mapa?¿ lo perdurable vs lo efímero?
Pero vuelve a situar estos escritos sobre otra dermis, ya no de ella, sino la
de la casa.
Raquel
Ferreyra, lo hace fiel a su mente investigativa, casi arqueológico, data, escribe,
etiqueta, recurre a otros para su indagación, va a lo profundo sin miedo a esas dimensiones. Manipula
Rx del sistema óseo ¿del suyo? Recupera fragmentos, los embolsa y nos lo vuelve
a presentar. Busca pistas, marcas de antiguas quebradas y hondonadas de su
paisaje óseo. Que quizás, por el paso del tiempo y la sedimentación, esos rastros
se han desdibujado.
No se por qué,
me da la sensación, que RF, quiere que vayamos más allá. Y nos invita mediante aquellos
recursos, a pensar en lo que devendrán nuestros cuerpos cuando dejemos estos
confines.
Natalia
Primo, mediante el recordis, manipula
fotos, telas, hilos, agujas, metros ¿Que quiere medir? Con su constante filtrado
carmín, NP, nos vuelve a traer a la presencia sus seres queridos, no olvidados,
a través de la indumentaria. Para todo lo cual deberá incursionar en nuevos
saberes, la costura. Ella se sumerge en este aprendizaje…¿Como ritual que
otorga vida?
Vale la
pena detenernos, en que para que una cicatriz se cure, a veces hay que
suturar-coser, y porque no cantar.
En el
conjunto hay constantes como cicatrices,
ellas son: tiempo, olvido/recuerdo, permanecer, registrar/ traer al presente; y la casa misma, que como corpus hoy los alberga.
CGM.

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